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Entrevistas

Ahora estoy aquí y me siento muy bien: Alfredo Ávila

- A mediano plazo quiere ingresar al top 10 PSA
- "Yo leí el reglamento, lo vi, estaba claro, lo entendí"
Redacción

El siglo XX estaba por terminar, era 1998, Alfredo Ávila, con 7 años de edad, tomó una raqueta en sus manos con total conciencia de lo que el squash comenzaba a representar en su vida, diez años después se volvió profesional comenzando su andar por la PSA y ahora, con veintiuno recién cumplidos, lleva un recorrido complicado dentro de su especialidad, pero reconoce sus avances y capacidades, sabe que le queda mucho por mejorar.

Considera que una de sus mayores virtudes al jugar squash es la velocidad, sin embargo también reconoce sus debilidades y a pesar de que apenas este año comenzó a trabajar en forma la condición física, siempre se le ha dado de manera fácil.

“Algo que siento que me ayuda es que me gusta mucho estar atacando, además, entrenadores que he tenido me han dicho que tengo talento, eso en sí yo no lo sé porque no me veo jugar, pero pues eso dice la gente”, asegura.

El atleta reconoce que debe trabajar mucho, sobre todo en la profundidad, porque así como le gusta atacar no tira tanto atrás, además de fortalecer su capacidad física, velocidad y precisión, en general es consciente de qué le hace falta en todo.

Alfredo es el único mexicano que ha ganado en este año un PSA, el Atlanta Open de mayo pasado, al vencer en la final viniendo de atrás, a Clinton Leeuw de Sudáfrica, actualmente está en la posición 165 del orbe, pero el año pasado justamente ostentaba su mejor posición al estar en el 95, apenas un par de meses después de llegar a lo más alto en el Rochester Pro Am. 

La apuesta por el squash

La edad es complicada pero la elección por alcanzar sus metas en el deporte es más fácil porque no le gustan tanto las fiestas,  “no tomo, no fumo y prefiero ir a las casa de mis amigos que a las fiestas, esa parte no se complica tanto”, señala tranquilo. Sobre la escuela, la dejó hace un par de años, aunque espera retomarla en breve, después de no haber concluido el último año de preparatoria.

Sus metas son claras, dentro de poco salir a entrenar y jugar al extranjero con el fin de encontrar mejor nivel, primero un par de meses para conocer cómo son las cosas y posteriormente decidir si se va más tiempo; después entrar al top 10 de PSA y seguir escalando posiciones hasta alcanzar el primer lugar del ranking.

Sobre la aventura de salir del país recordó la etapa del año pasado en España, “no sabía dónde ir, si a Canadá, a la academia de Jonathan Power, el problema sería el idioma y que estaría solo, o a España donde ya conocía a dos jugadores y podía llegar con ellos, desafortunadamente no había mucho nivel en general, solamente Borja Golán y tampoco pude encontrar con quien entrenar.

Ese episodio más allá de nuestras fronteras duró dos meses, uno en tierras ibéricas y el otro saliendo a torneos, esta etapa le ayudó mucho para estar más fuerte, pensar y madurar, además de que aprendió mucho sobre el juego porque habló con algunos coaches y jugadores de buen nivel en el ranking PSA.

Un período complicado

La etapa de Alfredo Ávila al otro lado del océano venía precedida de una fuerte desilusión al quedar fuera del equipo mexicano que nos representó en los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
“Fue feo, no es que considerara a Moi, a los gemelos y a todos ellos mis amigos, pero si como buenos compañeros, siento que nunca había tenido problemas con ellos, me puso mal darme cuenta que así se maneja el deporte, después del torneo selectivo no toqué la raqueta ni para sacarla de mi maleta como en un mes y medio, la volví a agarrar para el torneo en Veracruz (Boca del Río) pero sólo jugué un set y me retiré”. 

¿Pensaste en dejar el squash o dejar de participar por México?

“Dejar el squash sólo por un tiempo, descansar de la situación para poder regresar bien, pero nada más, y sí consideré mucho representar a otro país, iba a ver otras posibilidades, ir a la academia de Jonathan Power y hablar con él para representar a Canadá,  al final lo dejé, pero si posteriormente se puede pues estaría bien, mientras me beneficie, porque tengo que buscar mis beneficios (sic) ya que destacar con ayuda de otras personas pues está muy difícil”. 

¿Por qué consideras que sucedió esto, era poco claro el reglamento o por qué se dio la situación como finalmente la conocemos?

“No es que estuviera poco claro, sino por muchas conveniencias, preferencias que ha habido desde hace mucho, como en todo interviene el dinero, yo leí el reglamento, lo vi, estaba claro, lo entendí, todos los que lo leyeron lo entendieron, hablé con la Panamericana, como con tres países o más, bueno mi papá y yo, y todos me dieron la razón -¿Qué países?- no los recuerdo, porque eso lo vio mi papá, todos dijeron que debí haber calificado, pero que ellos no podían intervenir, sólo lo hice por saber si en realidad era mi lugar”.

Esta etapa fue muy complicada, ¿cómo le das la vuelta a la situación?

“Fue difícil levantarme porque se vienen muchos pensamientos, para que me esfuerzo tanto si siempre es lo mismo, si vuelvo a ganar y me lo quitan, pero pues mucho tuvieron que ver mis papás, mi familia y un amigo, que también es mi patrocinador, Chema López de Tecnifibre, estando en España llegué a pensar en mandar todo a la goma, en dejarlo,  pero gracias a toda la gente que me quiere pude regresar, ahora estoy aquí y me siento muy bien.

¿Este es el momento más difícil que has pasado en el squash?

“Ese y otros, en sí, yo nunca he sabido porque comenzó todo, hace muchos años, cuando fui sub-15 más o menos, a 5 jugadores y a mí no nos dejaron jugar una Olimpiada, cuando antes nos habían dado permiso de que nos cambiáramos de estado para representarlo, pero a la mera hora estábamos en la sede y nos dijeron que no íbamos a jugar por habernos cambiado; me pagaban menos en los viajes, en lugar de dármelo completo, ponían sólo el avión o medio avión, estos problemas son desde hace muchos años, así que sólo es una más de las que me han pasado, aunque de las más difíciles”.
A pesar de los acercamientos que ha tenido con diferentes directivos de la disciplina para limar asperezas, “poder llevar la fiesta en paz”, como el mismo lo dice y entrenar en CONADE no ha tenido una respuesta positiva así que hasta la fecha lo sigue haciendo por su cuenta, “agradezco a Cuauhtémoc  (Gómez) y a Marcos Méndez porque me están dando clases y bajando un poco el precio para que pueda entrenar con ellos, no cualquier entrenador te ayuda, estoy muy a gusto, siento que saben bastante”. 
Los directivos van y vienen, además de que todos los jugadores cumplen un ciclo, por tu edad ¿sigues aspirando a representar a México, tienes esa ilusión?
“Las ganas de llegar lejos siguen ahí, pero hay muchas cosas que desmotivan, sin apoyos, con bloqueos, quitándote cosas que ya te ganaste, además sabemos que el nivel aquí es muy bajo, es difícil destacar aquí, pero tengo toda la disposición para avanzar, ya no soy un niño pero siento que todavía hay un buen futuro por delante, en cualquier momento, si necesito salir el tiempo necesario, un año, 6 meses, lo haré, además cuento con todo el apoyo de mis papás, que es algo muy importante para mí, tanto económico como moral, la esperanza y las ganas las sigo teniendo, espero que lo pueda lograr”.
Además se despide con este consejo, “para los más jóvenes, los niños que quieran este deporte, quiero decirles que no se desanimen por cuestiones políticas y que si alguna vez no se les da un resultado que esperaban no se desanimen, que sigan luchando, si quieren llegar lejos les va a costar pero el que persevera alcanza, pero ojalá que el squash y el deporte en México mejore mucho.

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